Una lectura simbólica de Dos mujeres (1939) de Leonor Fini
Cuando Venus entra en Aries, el deseo deja de esperar. La energía venusina —relacionada con el amor, los valores, la estética y el deseo— se expresa en este signo de forma directa, espontánea y, en ocasiones, impaciente. Aries inaugura el ciclo del zodíaco y representa el impulso inicial, el momento en que algo decide comenzar.
Este tránsito adquiere un matiz especial cuando Venus se encuentra con dos grandes del cielo: Saturno y Neptuno. Entre la necesidad de dar forma concreta a un deseo y la fuerza de una visión ideal, algo nuevo comienza a gestarse.
Curiosamente, esta tensión entre avance e incertidumbre puede observarse de manera casi simbólica en la obra Dos mujeres (1939) de Leonor Fini.
Venus en Aries: el deseo en movimiento
Venus en Aries no suele esperar demasiado. En este signo, el deseo se vuelve más directo y pionero. Es la energía de quien siente primero y reflexiona después, de quien se atreve a iniciar, declarar o arriesgar.
Sin embargo, el encuentro de Venus con Saturno y Neptuno introduce una dinámica interesante. Saturno pide realidad, forma y compromiso; Neptuno abre el campo de la imaginación, el ideal y el sueño.
Entre ambos aparece una pregunta silenciosa:
¿cómo transformar una intuición en algo concreto?
Este tránsito puede sentirse como el momento de dar forma a una inspiración o de iniciar algo que durante mucho tiempo permaneció en el terreno de la idea.
Leonor Fini y la escena simbólica del deseo
En la obra Dos mujeres (1939), Leonor Fini presenta una escena que parece condensar esta tensión entre impulso y contemplación.
Una de las figuras avanza con decisión, caminando hacia adelante. La otra permanece en el umbral, observando desde la puerta. Dos actitudes distintas ante el movimiento de la vida.
La figura que avanza recuerda el impulso de Aries: acción, decisión, comienzo. La figura que observa representa un momento de espera, de duda o de contemplación.
La escena sugiere una pregunta profundamente humana:
¿cuándo es el momento de avanzar y cuándo es necesario detenerse para observar?
En ese espacio intermedio —entre la intuición y la acción— es donde el deseo comienza a tomar forma.
Tal vez este tránsito no nos pida simplemente soñar, sino atrevernos a iniciar. Entre el impulso de avanzar y la necesidad de dar forma a un sueño, algo comienza lentamente a tomar cuerpo.
Quizá haya llegado el momento de dejar de imaginar… y comenzar a crear aquello que antes parecía imposible.
Carolina de Pedro — Esotérica Blog
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