¡Y llegó al cine!
Leonora in the Morning Light – en español se traduce como «Leonora en la luz de la mañana»- es un viaje íntimo y conmovedor por la vida de Leonora Carrington 🌹
Película dirigida por Lena Vurma y escrita por Thor Klein, esta reciente película —de exquisito cine independiente— promete acercar a una nueva generación la fascinante vida y el universo creativo de Carrington. Basada en la novela Leonora de Elena Poniatowska, se estrenó el pasado septiembre en Múnich y en México.
Leonora, el filme —que no es una biografía en sentido estricto, sino una obra inspirada en la novela de Poniatowska— recorre su vida desde la infancia en Inglaterra hasta el exilio y su renacimiento creativo en México. En el París surrealista de los años 30, su intensa relación con Max Ernst marca un punto de inflexión decisivo. Ernst, artista alemán nacionalizado francés, autodidacta, figura clave del dadaísmo y uno de los pilares del surrealismo surgido junto a André Breton en 1924, estaba casado y era veintiséis años mayor que Carrington. Su vínculo fue tan complejo como determinante, influyendo profundamente tanto en lo artístico como en lo vital.
La película explora esta relación, las luchas de Leonora durante la Segunda Guerra Mundial y su camino hacia la libertad artística y personal, buscando capturar el espíritu surrealista que definió su vida mediante la delicada combinación de secuencias oníricas y detalles históricos.
Trataré de verla por alguna plataforma ✨ Me encantan este tipo de biopics, como el de Hilma af Klint, Hilma, dirigido por Lasse Hallström y estrenado en 2022.
La ambientación es preciosa y Olivia Vinall, caracterizada como Leonora, está realmente estupenda.
— Carolina de Pedro🔮 @carolina.depedro
Cuenta oficial de Instagram @leonoramovie
Sobre Leonora
Nacida en Lancashire, Inglaterra, en 1917, Leonora Carrington creció en el seno de una familia adinerada y profundamente conservadora, que esperaba de ella el rol de una dama de sociedad acorde a las normas de su tiempo. Desde muy joven, sin embargo, Leonora rechazó esas imposiciones. Su inclinación por el arte se manifestó tempranamente y la llevó a formarse en la Chelsea School of Art y, más tarde, en la Ozenfant Academy de Londres. Aunque su padre desaprobaba con firmeza sus aspiraciones bohemias, la determinación de Carrington no hizo sino fortalecerse. Esa independencia feroz se convertiría en una constante de su vida y de su obra, permitiéndole romper con las restricciones de su educación y con las expectativas impuestas a las mujeres en la Gran Bretaña de principios del siglo XX.

Su traslado a París a finales de la década de 1930 marcó un punto de inflexión decisivo. Allí se integró plenamente al círculo surrealista y conoció al pintor alemán Max Ernst, con quien mantuvo una relación intensa y compleja. La influencia entre ambos fue profunda y recíproca, tanto en lo artístico como en lo vital. Vivieron juntos en Saint-Martin-d’Ardèche, creando obras que dialogaban entre sí y compartiendo un imaginario poblado de visiones fantásticas y oníricas. Sin embargo, este período de aparente plenitud se vio abruptamente interrumpido por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Ernst fue arrestado por la Gestapo y Carrington quedó sumida en un estado de profunda angustia y desarraigo. El mundo que había sido fuente de inspiración se transformó en una pesadilla surrealista.
El trauma provocado por la detención de Ernst y el caos de la guerra condujeron a Carrington a un colapso psicológico. Huyó a España, donde sufrió una crisis mental severa y fue internada en un hospital psiquiátrico en Santander. Allí fue sometida a tratamientos brutales, incluyendo terapia electroconvulsiva y fuertes medicaciones. Esta experiencia extrema, marcada por el horror, se convertiría también en materia creativa. Más tarde la narraría en sus memorias Down Below, un relato crudo y profundamente surrealista sobre la desintegración de la conciencia. Lejos de quebrarla definitivamente, este episodio representó una transformación radical: Carrington emergió decidida a reclamar su identidad y su voz artística, negándose a ser definida por el trauma.
Tras escapar del asilo, logró llegar a México, país que se convertiría en su hogar definitivo. En la Ciudad de México encontró un entorno cultural fértil y una comunidad artística afín, vinculándose estrechamente con figuras como Remedios Varo y Frida Kahlo. El paisaje, las mitologías y las tradiciones indígenas mexicanas resonaron profundamente con su sensibilidad surrealista y enriquecieron su obra con nuevas capas simbólicas y místicas. Durante este período amplió su práctica creativa, explorando no solo la pintura, sino también la escultura, la escritura y el diseño escénico.
La obra de Carrington desafía cualquier categorización simple. En ella conviven las leyendas celtas de su infancia con referencias alquímicas, mitológicas y esotéricas, dando forma a un universo poblado por criaturas híbridas, seres mágicos y paisajes oníricos laberínticos. Sus composiciones, frecuentemente habitadas por figuras femeninas poderosas y transformadoras, reflejan su propia búsqueda de autonomía y empoderamiento. En el ámbito literario, obras como The Hearing Trumpet y sus numerosos relatos revelan su humor mordaz, su irreverencia y su voluntad de subvertir las normas sociales. A través de su arte y su escritura, Leonora Carrington construyó un mundo donde el subconsciente reina soberano y la imaginación se erige como una forma radical de libertad.











