Hay momentos en los que todo encaja: todo fluye, todo nos gusta, y la vida parece acompañar.
Otras veces ocurre lo contrario:
aparecen situaciones que no deseamos, personas que no nos agradan,
momentos de los que quisiéramos escapar.
Y están también esos estados intermedios,
en los que estamos bien…
aunque no del todo como habíamos imaginado.
La Luna nos recuerda algo esencial:
nada dura para siempre.
Todo es efímero.
Cuando algo me incomoda,
cuando una situación o una persona me desagrada
y aun así debo atravesarla,
trato de no hacer de ello un gran conflicto:
probablemente mañana ya no exista.
Y cuando surge una emoción intensa,
de esas que cuesta sostener,
la práctica del yoga —como la luz de la Luna— me dice algo simple y profundo:
esto también pasará.
— Carolina 🔮
Acompañada por la bella Luna del The Fox’s Wedding Tarot






