Hoi Polloi Tarot: una reinterpretación pop del Rider–Waite

En 1972, la empresa Hoi Polloi Inc. inició la publicación de una baraja de tarot que no se parecía a ninguna otra conocida hasta entonces. No buscaba imitar estilos antiguos ni recrear una estética medieval o renacentista. Por el contrario, encarnaba plenamente la tensión visual y cultural de los años setenta: una combinación deliberada de tonos tierra sobrios y colores extravagantes, espiritualidad hippie y futurismo tecnológico, austeridad y exceso.

Los dorados contemporáneos y los rosas neón irrumpieron en el universo aparentemente “medieval” de Pamela Colman Smith, iluminándolo desde una sensibilidad pop y experimental. La baraja incorporó además tipografías góticas victorianas, dispuestas en composiciones geométricas propias del diseño gráfico de la época, creando un diálogo visual constante entre pasado y presente.

Sin embargo, la verdadera ruptura no fue solo estética.

A diferencia de los tarots anteriores, Hoi Polloi decidió comercializar la baraja como un juego, no como una herramienta de adivinación. The Tarot fue distribuida en grandes almacenes de todo Estados Unidos junto a juegos populares, integrándose así en el imaginario cotidiano y lúdico del público general.

El tarot dejaba de ser un objeto esotérico para convertirse en un producto cultural.

Su destino parecía claro: instalarse como una baraja “clásica” dentro del subconsciente visual estadounidense. Pero ese futuro no llegó a consolidarse del todo.

Aunque The Tarot de Hoi Polloi tuvo buenas ventas y permaneció en circulación hasta mediados de los años ochenta —apareciendo en distintas ediciones—, terminó desapareciendo casi por completo del mercado. Hoy permanece como una pieza singular, a medio camino entre lo popular y lo olvidado, dentro de la historia del tarot moderno.

Tarot de Hoi Polloi (1970) Una reinterpretación del Tarot Rider–Waite
Tarot de Hoi Polloi (1970) Una reinterpretación del Tarot Rider–Waite

Historia del tarot Hoi Polloi

Hoy en día, se sabe poco sobre el origen de la baraja Hoi Polloi: quién estuvo realmente detrás de su creación, qué motivó su producción o por qué desapareció del mercado de forma tan silenciosa.

Otras barajas surgidas a comienzos de los años setenta —como las ediciones del Rider–Waite publicadas por U.S. Games Systems o el Albano–Waite de Frankie Albano— lograron consolidarse y continúan siendo referentes dentro de la cultura del tarot.

Incluso ediciones hoy descatalogadas, como las de University Books o las copias impresas por Merrimack Publishing y B. Shackman, siguen ocupando un lugar debatido y valorado dentro de la historia del tarot.

La baraja de Hoi Polloi, en cambio, siguió un camino inverso: desapareció casi por completo.

Bob Reiss y la lógica del producto efímero

El ascenso y la posterior desaparición de la baraja Hoi Polloi parecen estar estrechamente ligados a una figura concreta: Bob Reiss.

Graduado en 1956 con un MBA por Harvard y originario de Brooklyn, Reiss fundó su propia empresa de juguetes y juegos, Reiss Games, en Nueva York.

A diferencia de grandes compañías como Parker Brothers o Hasbro —orientadas a crear juegos “clásicos” reproducibles durante décadas—, Reiss operaba bajo otra lógica: capitalizar el presente.

Su estrategia consistía en detectar tendencias culturales inmediatas, lanzar productos que captaran el espíritu del momento y, una vez agotado su interés comercial, pasar rápidamente al siguiente.

Su catálogo combinaba juegos tradicionales con una rotación constante de títulos diseñados para durar uno o dos años. En un contexto marcado por la guerra de Vietnam y el escándalo de Watergate, publicó juegos como The Next President o Lie, Steal, and Cheat: The Game of Political Power. También lanzó 1776: The Birth of a Nation y, en pleno auge de la segunda ola del feminismo, He-She-Him-Her, un juego que satirizaba las tensiones de género de la época.

Este modelo de negocio fue incluso objeto de estudio en Harvard, como ejemplo de diversificación del riesgo en la industria del entretenimiento.

Una de sus estrategias clave fue la creación de múltiples empresas pequeñas a comienzos de los años setenta. Entre ellas: Hoi Polloi, Inc.

El tarot como juego

En ese contexto, todo indica que alguien —probablemente el propio Reiss o su equipo— tomó como base una baraja Rider–Waite (posiblemente una edición de University Books, ampliamente distribuida en Nueva York en ese momento) y encargó su reinterpretación gráfica.

El nombre que aparece vinculado al diseño de varias versiones de la caja es Jason Peterson.

El resultado fue una baraja que se alejaba deliberadamente del imaginario esotérico tradicional. Las figuras fueron simplificadas, los colores intensificados y el contraste visual aumentado, acercándose más al lenguaje gráfico de los juegos de mesa que al de las barajas ocultistas.

No se trataba de parecer antigua, sino de resultar contemporánea.

Esta intención se reflejó también en el folleto de instrucciones, que no solo incluía significados adivinatorios y tiradas básicas, sino también sugerencias para utilizar las cartas en juegos recreativos e incluso adaptarlas al póquer o al bridge, eliminando los Arcanos Mayores y las figuras de la corte.

En pocas semanas y con una inversión mínima, Hoi Polloi y Reiss Games tenían un producto listo para el mercado.

Comercialización y desaparición

La baraja fue lanzada en 1972 en un empaquetado que imitaba una caja de madera. Al considerarlo quizás demasiado esotérico o distante, en 1973 se rediseñó el envase para asemejarlo a un juego de mesa convencional.

Esta nueva caja, violeta, alargada y de colores brillantes, tuvo muy buenas ventas, aunque resultaba poco práctica y tendía a dañar las cartas.

A comienzos de la década de 1980, el empaquetado volvió a modificarse, adoptando un formato similar al de juegos populares como Uno o Skip-Bo. Poco después, la baraja dejó de producirse.

Un destino coherente

La baraja Hoi Polloi no fracasó.

Cumplió su función.

Fue concebida dentro de una lógica comercial basada en la temporalidad, no en la permanencia. Y quizá por eso mismo, a diferencia de otras reinterpretaciones del Rider–Waite, no estaba destinada a perdurar, sino a capturar —brevemente— el pulso cultural de su tiempo.

Tarot de Hoi Polloi (1970) Una reinterpretación del Tarot Rider–Waite
Tarot de Hoi Polloi (1970) Una reinterpretación del Tarot Rider–Waite
Tarot de Hoi Polloi (1970) Una reinterpretación del Tarot Rider–Waite
Tarot de Hoi Polloi (1970) Una reinterpretación del Tarot Rider–Waite

Pero el Tarot Hoi Polloi no logró mantenerse en el mercado durante muchos años tras su último rediseño de empaquetado. A mediados de la década de 1980, la baraja desapareció por completo de la circulación comercial. Y, sin embargo, sigue siendo una baraja singularmente atractiva: cuanto más se la mira, más despierta una profunda nostalgia por la estética y el espíritu de los años setenta. Paradójicamente, la misma perspicacia comercial de Bob Reiss que permitió su creación fue también la que contribuyó a su desaparición.

A finales de los años setenta, la industria del entretenimiento comenzó a transformarse de manera radical. El impacto cultural de Star Wars y el auge de las videoconsolas domésticas —como el Atari Video Computer System, introducido en 1977— modificaron los hábitos de consumo. El público empezó a inclinarse por productos asociados a grandes franquicias y por la experiencia inmersiva de los videojuegos, lo que hizo cada vez más difícil sostener la venta de juegos tradicionales. Además, producir artículos con licencia o desarrollar videojuegos requería inversiones económicas mucho más elevadas.

Tras desprenderse de Reiss Associates, Bob Reiss fundó una nueva empresa de juegos, R&R, con la que aún logró un último éxito comercial. En 1981, la compañía continuó brevemente con la distribución de Hoi Polloi, pero el contexto ya había cambiado. Los productos ofrecidos eran de menor calidad y, además, podían fabricarse a un costo aún más bajo gracias a la apertura de China impulsada durante la presidencia de Nixon. Al mismo tiempo, la estética de estos juegos comenzó a verse obsoleta frente al lenguaje visual más audaz y tecnológico de los años ochenta.

La combinación de estos factores —costes, competencia global, cambio estético y descenso del interés público por productos no vinculados a franquicias o videojuegos— hizo inviable la continuidad de la empresa.

El final comercial y la supervivencia simbólica

A finales de los años ochenta, Romany se disolvió de facto y cesó la producción de todos sus artículos, aunque algunos productos institucionales continuaron existiendo. El stock restante fue vendido a diversas editoriales de liquidación, y el Tarot Hoi Polloi concluyó su tirada distribuyéndose sin caja, acompañado únicamente por un pequeño folleto que indicaba que ahora era distribuido por Bell Publishing, una división de Crown Publishers.

Con la llegada de los sitios de subastas en línea, especialmente eBay, el Tarot Hoi Polloi ha adquirido un nuevo estatus como objeto de culto y colección. Hoy en día, una baraja en muy buen estado puede alcanzar precios de hasta 150 dólares; lo más habitual es encontrarla en torno a los 100 dólares con caja original, o unos 60 dólares sin ella.

Pese a este interés sostenido, nunca se ha intentado una reedición del Tarot Hoi Polloi. Las razones parecen claras: la complejidad de determinar quién posee actualmente los derechos de publicación y el riesgo potencial de una demanda por infracción de derechos de autor por parte de U.S. Games Systems. Aunque podría suponerse que el ilustrador Jason Peterson conserva los derechos, no existe confirmación documental al respecto.

Sin embargo, parte de la capacidad legal de U.S. Games para emprender acciones de este tipo podría haberse debilitado a partir de 2021. Tal vez, entonces, un renacer del Tarot Hoi Polloi no sea del todo imposible.

Como tantas creaciones marcadas por su tiempo, esta baraja no fue concebida para la eternidad, sino para capturar un instante cultural muy concreto. Y quizá sea precisamente por eso que, hoy, sigue fascinando.

Tarot de Hoi Polloi (1970) Una reinterpretación del Tarot Rider–Waite
Tarot de Hoi Polloi (1970) Una reinterpretación del Tarot Rider–Waite
Tarot de Hoi Polloi (1970) Una reinterpretación del Tarot Rider–Waite
Tarot de Hoi Polloi (1970) Una reinterpretación del Tarot Rider–Waite
Tarot de Hoi Polloi (1970) Una reinterpretación del Tarot Rider–Waite
Tarot de Hoi Polloi (1970) Una reinterpretación del Tarot Rider–Waite
Tarot de Hoi Polloi (1970) Una reinterpretación del Tarot Rider–Waite
Tarot de Hoi Polloi (1970) Una reinterpretación del Tarot Rider–Waite
Tarot de Hoi Polloi (1970) Una reinterpretación del Tarot Rider–Waite
Tarot de Hoi Polloi (1970) Una reinterpretación del Tarot Rider–Waite

Tarot de Hoi Polloi, un clon del Smith Rider Waite de los años 70

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies