El Tarot: ¿por qué?, ¿cómo?, ¿hasta dónde?», escrito por Tchalai Unger en 1981 y publicado en español por Ediciones Obelisco en 1985, acompaña al célebre Tarot Antiguo de Marsella, diseñado en 1930 por el visionario Paul Marteau y editado por la prestigiosa casa Grimaud. Esta obra ha cautivado a más de un millón de lectores en todo el mundo.
En sus páginas, Tchalai Unger ofrece una visión singular y profundamente transformadora del Tarot de Marsella. Su enfoque, rupturista e innovador, trasciende las lecturas tradicionales y se atreve a desafiar los límites del pensamiento convencional. Cada capítulo revela una comprensión renovada de los arcanos, impregnada de sabiduría ancestral y sensibilidad intuitiva.
Considerada una auténtica joya dentro de la literatura esotérica, esta obra no solo interpreta los símbolos del tarot: los vivifica, desplegando sus secretos ante los ojos de quienes se atreven a mirar más allá de las apariencias.
A partir de 1981, las barajas francesas del Tarot de Marsella comenzaron a incluir un folleto escrito por Tchalaï Unger, integrando así su enfoque poético y profundo al universo iconográfico de Paul Marteau.

He aquí un estudio de la carta La Fuerza según Tchalai Unger, perteneciente al libro El Tarot: ¿Cómo usarlo? (Le Tarot: comment s’en servir?), publicado originalmente en la revista Question De, Nº 30, mayo-junio de 1979.
Contemplación activa de la carta «La Fuerza»
Comienza por observar el nombre, la forma de las letras, el número y el trazo de ese número. Permite que cualquier idea general que tengas sobre fortaleza, fuerza, poder —la force, en francés— aflore a tu conciencia, sin aferrarte a imágenes preconcebidas, ya sean positivas o negativas.
Contempla el conjunto como si fuera un espectáculo. Permite que cualquier conocimiento numerológico que poseas, como el significado del número XI en tu vida, emerja suavemente, sin buscar una verdad absoluta.
Ubica la carta en su contexto: está entre la carta X y la XII. Más adelante, será útil explorar los denominadores comunes entre X y XI, XI y XII, y entre XI y el resto de las cartas, incluidos los Arcanos Menores.
Permite que los colores y las formas te impregnen. Deja que cada detalle se grabe en ti sin pasar por el filtro del juicio intelectual. Si la experiencia resulta placentera o desagradable, simplemente anótalo: eso también es parte del proceso. Sé sensible al diseño, a los volúmenes aparentes —¿son verdaderos o ilusorios?—.
Este ejercicio debe repetirse diariamente durante 10 minutos, durante al menos un mes (de forma continua o discontinua), hasta que la carta y todos sus detalles hayan sido completamente memorizados, sin excepción. Este nivel de conocimiento puede llevar años.
Antes de dormir, contempla la carta como si fuera un icono o un mandala. Formula la intención de verla en tus sueños. Registra esos sueños, incluso aquellos que en el momento no parezcan tener relación directa con La Fuerza. Más adelante, este proceso deberá aplicarse a cada carta del Tarot.
Superada esta fase de impregnación sensorial, evalúa objetivamente la extensión y ubicación de los colores, según su simbolismo básico. Observa la disposición de las sombras y los sombreados. Cuenta cada trazo, cada pliegue del pelaje, cada “diente” del sombrero y cada colmillo del animal. Pregúntate: ¿qué está haciendo esta figura?
Finalmente, adopta la postura del personaje representado. Descubrirás que no puedes. El cuerpo está torcido.
Mira más de cerca.
Detente en el pie, su colocación sobre el suelo… o su aparente suspensión. Observa también los zapatos:
¿Están integrados al conjunto del atuendo?
¿Cuántos dedos puedes distinguir?
¿Hay correas visibles?
Ahora, dirige la atención a la cabeza y a los brazos: están dibujados con esmero, incluso elegancia. La posición de cada dedo, el contorno del rostro, el tocado… todo parece estar cuidadosamente pensado. Pero el resto del cuerpo no guarda esa misma coherencia.
¿Estamos ante una mujer, como sugiere la cabeza, el vestido, la postura?
¿Y esa línea en la base del cuello?
Parece una unión.
¿Está realmente unida la cabeza al cuerpo, o simplemente colocada sobre él?
Compáralo con los demás cuerpos femeninos del Tarot, tanto en los Arcanos Mayores como en las figuras de la corte de los Arcanos Menores.
¿Es este cuerpo un cuerpo real o una estructura rígida? ¿Una percha? ¿Un espantapájaros?
Vuelve al pie.
¿Por qué no toca el suelo?
¿Hay pérdida de contacto con la tierra, con la realidad?
Ahora observa al animal:
¿Es un león? ¿Un perro?
Su mirada intensa, feroz. Sus dientes cuidadosamente delineados —¿cuántos puedes contar?—.
Su melena rizada, casi ornamental.
Y sin embargo… no tiene patas.
¿Está flotando? ¿Es un palo?
¿Una escoba?
¿Una bruja montada en un palo de escoba?
¿Es la piel de un animal o una máscara puesta sobre un objeto?
¿Es real? ¿O pura ilusión?
Cuando se ejerce fuerza sobre una ilusión, esa ilusión pierde contacto con la realidad.
Pero entonces, ¿quién aplica esa fuerza?
¿Qué escena se representa en el teatro simbólico del Arcano XI?
No busques respuestas rápidas. Deja que esta imagen repose en ti como lo hace el vino en el cuerpo.
Toma la carta de vez en cuando.
Haz de ella un espejo, un mandala.
Imagina cómo se movería ese personaje si cobrara vida.
Graba su gesto en ti.
Conviértete en el Arcano XI.
Y como dice Jodorowsky:
«Respírala, cómela, bébela, hazle el amor.»
La odiarás.
La amarás.
Y luego… la olvidarás.
Es entonces, cuando aparece la complicidad, que comienza el verdadero conocimiento.

Tchalaï Unger (1934–2005) fue una de las tarotistas más influyentes de las últimas cinco décadas en Francia. Pionera en el desarrollo de un enfoque racional, experimental y profundamente personalizado del tarot, su método se basaba en la observación minuciosa, el razonamiento inductivo y una metodología propia. Esta combinación permitía que la intuición emergiera de forma libre, espontánea y sin artificios.
A diferencia de los folletos tradicionales centrados en interpretaciones adivinatorias o lecturas superficiales, el enfoque de Tchalaï Unger se alejaba radicalmente de lo predictivo. Su propuesta ofrecía una visión fresca, profunda y estructurada del tarot como herramienta de conocimiento y transformación.
Según lo reflejado en sus propias obras, Tchalaï exploró numerosos territorios creativos. Entre sus títulos más destacados se encuentran:
- La Magia del Desmitificar – Una invitación a liberar la mente de mitos limitantes.
- Los Enamorados de lo Maravilloso – Una evocación de amantes extraordinarios, reales o simbólicos.
- Plegarias Ocultas – Un compendio de oraciones poco conocidas, cargadas de poder espiritual.
- Sueños Seductores – Un viaje por la sensualidad y el simbolismo onírico.
- El Tarot Gitano Verdadero – Una revelación de los secretos auténticos del tarot gitano.
- Secretos Gitanos (2002) – Su obra más reciente, que dejó una huella profunda en el ámbito literario y esotérico.
Además de su labor como escritora, Tchalaï impartió talleres dirigidos incluso a ejecutivos de empresas, llevando el tarot más allá de lo místico y acercándolo al terreno del desarrollo humano. Fue creadora de Le Tarot Tzigane (El Tarot Gitano), Le Tarot des Chamanes (El Tarot de los Chamanes), y trabajó como iconógrafa en La Réponse des Saints (La Respuesta de los Santos). También se destacó como artista especializada en efectos visuales futuristas, y desarrolló el Oráculo de Santa-Fé (L’Oracle de la Santa-Fé), una baraja de carácter simbólico y evocador.
El legado de Tchalaï Unger continúa siendo una fuente de inspiración para quienes buscan en el tarot algo más que respuestas: un camino de observación lúcida, belleza simbólica y despertar intuitivo.
Fuente:
- Del artículo traducido al español por Esotérica www.thetarotforum.com
- Tchalaï Dermitzel – Le tarot: comment s’en servir?
- El Tarot, una respuesta del futuro – Tchalaï Unger






