El Tarot Mantegna es un extraordinario sistema simbólico del siglo XV, y una de las series iconográficas más antiguas que se han conservado completas.
Durante mucho tiempo fue atribuido erróneamente al artista Andrea Mantegna, aunque sus verdaderos autores permanecen en el anonimato.
Sus imágenes constituyen una guía iniciática que invita a reconocer nuestro lugar en el cosmos y a recordar nuestro origen divino.
Se trata de un conjunto poético, filosófico y mnemotécnico que traza un camino de virtud y sabiduría. Sus alegorías y símbolos se inscriben en la tradición platónica, hermética y astrológica del Renacimiento.
El nombre “Tarot Mantegna” parece derivar de una confusión posterior con los juegos de cartas contemporáneos, como el Tarocco. Sin embargo, estas láminas no son naipes ni cartas destinadas a la adivinación, sino que probablemente funcionaron como herramientas educativas para las élites, aunque no se conserva documentación precisa sobre su uso.
Algunos conjuntos encuadernados en forma de libro han llegado hasta nosotros (como los conservados en la Biblioteca Nacional de Francia, en París, y en Pavía), y todos los ejemplares conocidos están impresos en hojas individuales de papel fino.

Los historiadores del arte ya no consideran que Andrea Mantegna fuera el autor de estos grabados, como se creyó hasta el siglo XIX. Sin embargo, el nombre ha perdurado y sigue utilizándose, principalmente bajo la denominación de “la llamada Mantegna Tarocchi”.
Durante un tiempo, también se atribuyeron al grabador florentino Baccio Baldini, lo que dio lugar a otras denominaciones como Baldini Cards o Tarocchi de Baldini.
Debido a las similitudes estilísticas con los frescos del Salone dei Mesi del Palazzo Schifanoia, en Ferrara, existe hoy un consenso creciente en situar su origen en el entorno de la corte de los Este, vinculándolos a artistas que trabajaban junto a Francesco del Cossa.
Las cincuenta imágenes que componen el llamado Tarot Mantegna, organizadas en cinco series de diez, siguen un orden jerárquico en el sentido profundo del término hierarkhía —“gobierno sagrado”, de hierós (sagrado) y árkho (mandar)—. Este sistema refleja una concepción sacral del universo, en la que todo emana de una Unidad primera.
Para los creadores renacentistas de este conjunto, herederos de la tradición iniciática pitagórica, los números no eran meras cantidades, sino principios ordenadores que estructuraban la totalidad de la creación.
Su sistema e iconografía ejercieron una influencia duradera, inspirando tanto a los creadores del Tarot de Marsella como a numerosos artistas y pensadores posteriores.
El llamado Tarot Mantegna, fechado hacia 1470, se organiza en cinco grandes series de alegorías que configuran una visión jerárquica del universo:
▪️ Las condiciones de la vida humana: diez niveles de la escala social, desde el Mendigo hasta el Papa.
▪️ Apolo y las Musas: las nueve musas de la tradición clásica, culminando en Apolo como principio rector.
▪️ Artes y Ciencias: representaciones alegóricas del saber medieval.
▪️ Genios y Virtudes: principios universales y virtudes que ordenan la existencia.
▪️ El orden cosmogónico: los siete planetas y las esferas celestes hasta la Luz Divina.
En total, cincuenta imágenes distribuidas en cinco grupos de diez, identificados con las letras A, B, C, D y E, que siguen una progresión ascendente.
La serie E (1–10) representa los estados de vida, es decir, los distintos grados de la escala social, desde el Mendigo (I) hasta el Papa (X).
La serie D (11–20) está dedicada a las Musas, desde Calíope (XI) hasta Apolo (XX), como culminación de la inspiración artística.
La serie C (21–30) reúne las Ciencias, organizadas según el trivium —Gramática, Lógica y Retórica— y el quadrivium —Aritmética, Geometría, Música y Astrología—, para culminar en la Poesía, la Filosofía y la Teología.
La serie B (31–40) presenta las Virtudes y principios universales, incluyendo las virtudes cardinales y teológicas, con la Fe en el grado más elevado.
Finalmente, la serie A (41–50) describe el orden cósmico: desde la Luna hasta Saturno, atravesando las esferas celestes —la Octava Esfera y el Primer Motor—, para culminar en la Primera Causa, es decir, Dios, como origen y fin de toda la secuencia.
El carácter moral y espiritual de este conjunto es evidente: desde las condiciones de la vida terrenal se asciende progresivamente hacia el conocimiento de lo divino como principio absoluto.
Se trata de un sistema profundamente hermético, cuya comprensión exige un conocimiento amplio del simbolismo medieval, la tradición humanista y las corrientes filosóficas que integran elementos clásicos, árabes y cristianos.
Un conjunto único, que puede ser entendido como un dispositivo de carácter iniciático: un recorrido simbólico que conduce, paso a paso, hacia el reconocimiento de la unidad esencial del cosmos.
Un verdadero viaje al corazón del humanismo florentino.



El Tarot de Mantegna y la sabiduría arcana del Renacimiento, Dr. Pedro Ortega (2019)





